Por Redacción:
Ciudad de México, 30 de septiembre de 2025. La convención de nombrar los botones frontales de muchos controles de consola como A, B, X y Y no nació del orden alfabético, sino de una decisión de diseño tomada por Nintendo al crear el mando del Super Famicom/SNES a inicios de los noventa. En una entrevista oficial por el lanzamiento de la Nintendo Classic Mini: Super Nintendo, Shigeru Miyamoto explicó que el equipo “dividió los botones en grupos” y asignó prioridad a A y B como principales, quedando X y Y como secundarios; “por eso decidimos llamarlos X e Y en lugar de C y D”, dijo. Esa misma conversación detalla que la compañía probó la posición de las cuatro teclas en cruz para que pudieran usarse “como un +Control Pad” y que el acomodo final buscó mantener coherencia con Game Boy —de ahí que en Super Mario World el “dash” fuera con Y y no con B—. El propio sitio de Nintendo sitúa estos cambios en el contexto del auge de juegos con más acciones —como Street Fighter II, de seis botones en recreativa— y también documenta variaciones regionales: Japón y Europa conservaron ABXY a color, mientras en Estados Unidos se optó por morados y, además, X e Y se hicieron cóncavos para distinguirse al tacto de A y B.
La cronología de esa adopción es verificable: Super Mario World se lanzó junto con la Super Famicom en Japón en 1990, con el nuevo esquema de cuatro botones; Nintendo subraya que el patrón en cruz facilitaba usos diferentes según el juego, incluso gestos de precisión, y que la decisión de letras estuvo atada a ese reparto de funciones principales/secundarias, no al simple A-B-C-D.
La convención se expandió después a otros fabricantes. Sega migró del A-B-C del Mega Drive/Genesis al pad de Saturn, que añadió una segunda fila X-Y-Z (el propio manual de usuario describe funciones con A, B, C y X, Y, Z), mientras Dreamcast adoptó cuatro botones en rombo con las mismas letras A, B, X, Y, como muestra su manual con el diagrama “X Button / Y Button / B Button / A Button”.
En la década de los 2000, Xbox mantuvo el conjunto ABXY y lo consolidó en su ecosistema: los documentos técnicos de servicio para el Xbox Wireless Controller listan explícitamente los “ABXY Buttons” como piezas reemplazables y emplean esa nomenclatura en sus guías.
También hubo alternativas. SNK estandarizó en recreativas Neo Geo una línea de cuatro botones A-B-C-D, una tradición atestiguada en manuales oficiales del sistema y de juegos como Baseball Stars 2. Esa coexistencia de alfabetos diferentes ayuda a explicar por qué no cuajó universalmente el A-B-C-D: para entonces, el ABXY ya se había convertido en una referencia de mercado asociada a la disposición en rombo de Nintendo y heredada por otros dispositivos domésticos.
En suma, el A-B-X-Y no es una rareza caprichosa: responde a una lógica de jerarquía funcional y ergonomía definida por Nintendo a comienzos de los 90 —A/B, acciones principales; X/Y, auxiliares—, documentada por los propios diseñadores y replicada por competidores cuyas guías oficiales muestran el mismo etiquetado. El A-B-C-D sobrevivió sobre todo en placas y sticks de arcade, pero en consolas de salón prevaleció el esquema nacido con el mando del Super Famicom/SNES.
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