Ciudad De México, 30 de mayo de 2026.- Teodoro González de León, quien nació en esta capital el 29 de mayo de 1926 y falleció el 16 de septiembre de 2016, es recordado en el centenario de su nacimiento por haber transformado el paisaje urbano de México durante la segunda mitad del siglo XX.
Su legado permanece presente en los recorridos cotidianos de miles de personas que visitan museos, asisten a conciertos, estudian música y transitan espacios públicos. González de León entendió la arquitectura como una experiencia capaz de articular arte, ciudad, memoria y vida pública.
Entre sus obras más destacadas se encuentran la Escuela Superior de Música del Centro Nacional de las Artes (Cenart), el Auditorio Nacional y el Museo Tamayo. Este último, ubicado en el Bosque de Chapultepec, fue diseñado junto con Abraham Zabludovsky; el proyecto inició en 1972 y el recinto fue inaugurado el 19 de mayo de 1981.
Por el diseño del Museo Tamayo, González de León y Zabludovsky recibieron en 1982 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el rubro de Bellas Artes. El arquitecto se formó en la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM entre 1942 y 1947, periodo tras el cual obtuvo una beca del gobierno francés que le permitió integrarse al taller de Le Corbusier y participar en proyectos como la Unidad Habitacional de Marsella.
A su regreso a México, inició una etapa vinculada con el urbanismo y la vivienda popular, perfilando una preocupación constante por la función social de la arquitectura. Su lenguaje arquitectónico se caracteriza por la monumentalidad, el concreto aparente, la luz y la relación entre edificio y ciudad, elementos que lo consolidaron como uno de los arquitectos más influyentes del país.
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