Ankara, 07 de julio de 2026.- Los líderes de los 32 miembros de la OTAN se reúnen esta semana en Ankara para una cumbre marcada por cinco frentes abiertos que amenazan el futuro de la Alianza, la cual cumple 77 años y vive una transformación sustancial.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se perfila como un factor de disrupción en cada cumbre. Trump critica constantemente a la OTAN y ha amenazado con retirar a su país de la Alianza. El mandatario se queja del gasto militar de los aliados, pese al compromiso de alcanzar el 5% del PIB en defensa para 2035, y también se molesta por lo que percibe como nula colaboración europea con Estados Unidos en su guerra contra Irán.
Estados Unidos ha anunciado una revisión de su posición militar en Europa y ha confirmado la retirada de cerca de 5,000 soldados desplegados en bases en Alemania. Además, el país ha recortado equipamientos asignados a los planes de defensa de la OTAN, incluido un portaaviones, aeronaves cisterna, cazas y drones. Trump ha puesto en duda que Estados Unidos acudiría en ayuda de un aliado agredido, pese a la obligación del Artículo 5, principio definido como “uno para todos, y todos para uno”.
A la incertidumbre estadounidense se suma la amenaza de Rusia y de Vladímir Putin en su guerra contra Ucrania. Simultáneamente, la crisis de Oriente Próximo se identifica como otra de las amenazas actuales. En este contexto, Europa tropieza consigo misma al intentar ocupar el vacío que deja Washington.
El quinto frente lo constituye una amenaza silenciosa: la guerra híbrida y las vulnerabilidades por materias críticas, cables submarinos y telecomunicaciones. A pesar de estos desafíos, la ceremonia de la OTAN describió el objetivo de mantener la “unidad inquebrantable”.
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