Ciudad De México, 14 de julio de 2026.- La expansión DOOM: The Dark Ages – Revelations marca el capítulo final de la trilogía moderna que comenzó con DOOM 2016. Este contenido llegó unos días después del lanzamiento del juego principal en 2025 y se destaca por no ser un DLC vacío, representando en términos de jugabilidad pura lo mejor de la franquicia en la actualidad.
En cuanto a mecánicas, la expansión introduce un nuevo arsenal, específicamente la Chain Spear, la cual sustituye al Escudo de la campaña principal. Esta lanza funciona de manera similar al gancho de DOOM Eternal, permitiendo lanzarla contra un demonio y atraerlo. Asimismo, se introduce una mecánica de contraataque más exigente, que requiere mayor exactitud para desviar proyectiles y ataques cuerpo a cuerpo.
La movilidad mejora bastante con el regreso del ‘dash’, elemento que no estaba en la campaña original. Mientras que el juego principal apostó por un estilo más pesado, el DLC inyecta de nuevo la verticalidad y agilidad de DOOM Eternal. Esta combinación de movilidad y combate eleva la experiencia a una ‘destrucción total’, haciendo que el gameplay sea excelente en toda su ejecución y nunca llegue a aburrir durante toda la campaña.
A pesar de sus aciertos lúdicos, la expansión aún falla un poco en la narrativa. La trama del DLC retoma los eventos justo donde terminó la historia principal, pero agrega elementos de fantasía oscura que se sienten como una mezcolanza de otras franquicias famosas. Además, se han identificado ciertos problemas técnicos en DOOM: The Dark Ages – Revelations.
Con todo y sus defectos, se considera que es una de las mejores campañas en un FPS de lo que va del año.
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