Redacción
Consumo de bebidas alcohólicas y drogas dentro de oficinas, acoso hacia compañeras y un trato intimidante: las acusaciones contra Alonso Cacho Silva revelan un entorno laboral hostil que las autoridades han pasado por alto.
Más allá de los problemas administrativos relacionados con contrataciones y tráfico de influencias, las acusaciones contra Alonso Cacho Silva mencionan comportamientos personales que, si se confirman, serían igual de serios por ocurrir en el entorno laboral y dentro de oficinas oficiales.
Los testimonios mencionan presunto consumo de alcohol y drogas durante el horario laboral, además de numerosas acusaciones de acoso hacia compañeras de dicha institución. Comportamientos que, además de infringir el Código de Ética de la Administración Pública Federal, generan un ambiente tóxico que obstaculiza el desarrollo profesional dentro de la Secretaría.
¿La Unidad de Administración y Finanzas de SEDATU está al tanto de estos incidentes? ¿Han sido implementados los protocolos contra el acoso que la organización promueve?
La secretaria de SEDATU, Edna Elena Vega Rangel, ha asegurado que “no se va a tolerar de ninguna manera ningún tipo de violencia”. Es el momento de respaldar esas palabras con acciones.
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