Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Cuba enfrenta una crisis energética aguda tras un colapso total de su sistema eléctrico, coincidente con un sismo de 5.8 grados, en medio de un tenso intercambio diplomático entre Estados Unidos y México por el apoyo a la isla. El gobierno cubano, mientras reporta una lenta recuperación del suministro, anunció una histórica apertura a inversiones privadas de estadounidenses, medida que fue elogiada por México pero calificada de insuficiente por figuras políticas de EE.UU., donde incluso se escucharon declaraciones sobre “tomar” la isla.
El Ministerio de Energía y Minas de Cuba informó de una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional, cuya causa aún no ha sido identificada, lo que generó un nuevo apagón generalizado en un contexto de crisis prolongada de 18 meses. Paralelamente, el Servicio Sismológico Nacional reportó un temblor de 5.8 grados con epicentro a 37 km al sureste de Imías, en la provincia de Guantánamo, sin daños materiales o víctimas reportadas. La situación energética es crítica, con solo 3 de las 16 unidades termoeléctricas del país operando, generando unos 685 MW frente a una demanda que supera los 3000 MW. En La Habana, apenas el 45% de los clientes tenía servicio eléctrico.
En el ámbito político, el embajador cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez, calificó de “irrespetuosas” las expresiones del embajador estadounidense Ronald Johnson, quien había instado a no apoyar al gobierno cubano. Martínez Enríquez atribuyó estas declaraciones a la molestia por la solidaridad activa de México con la isla. Por su parte, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum defendió las donaciones voluntarias a Cuba a través de una asociación civil y calificó de “histórica” la apertura económica anunciada por La Habana.
Dicha apertura fue confirmada por el viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, quien anunció que el país está abierto a inversiones privadas de estadounidenses y cubanos en el exterior en sectores clave como infraestructura y banca. Este movimiento busca aliviar la profunda crisis económica que sufre la isla, agravada por el embargo estadounidense vigente desde 1962 y una severa escasez de combustible.
Sin embargo, la medida fue recibida con escepticismo y hostilidad desde algunos sectores de Estados Unidos. El senador Marco Rubio calificó las reformas económicas cubanas de insuficientes y abogó por un cambio de régimen. De manera más contundente, el expresidente Donald Trump afirmó en un acto público que tendría “el honor de tomar Cuba” para liberarla, describiendo a la nación caribeña como debilitada.
El contraste de posturas evidencia las profundas tensiones históricas que persisten entre Cuba y Estados Unidos, mientras México mantiene su tradicional papel de puente y solidaridad con la isla. La crisis energética, un sismo y el cruce de declaraciones diplomáticas pintan un panorama complejo para Cuba, que intenta navegar reformas económicas internas bajo la presión externa y el peso de un bloqueo de más de seis décadas.
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